domingo, 30 de marzo de 2008

Cosecha

Mi nono Vicente (abuelo materno) Diciembre 2007

Diálogos del alma
Sobre siembras y cosechas
Por Sergio Sinay (Revista del diario La Nación, domingo 30/03/08)

Señor Sinay: Integro un grupo terapéutico de personas que se encuentran entre los sesenta y los noventa años. Casualmente, estamos trabajando sobre la amistad. En sus años de bonanza algunos creen haber tenido muchas amistades; en la decadencia económica han quedado casi solos. Al no aceptar esta situación, no alcanzan a comprender el grado o papel que jugaron sus intereses antes y ahora. Dicen que su mesa estaba llena de amigos que disfrutaban de las bonanzas de aquellos momentos, y hoy, sin nada material que ofrecer, se encuentran solos y muy enojados. Norma Haydeé Pretz


Tengo 63 años, hace cuatro meses que dejé de trabajar, y me queda tiempo libre. Ahora hago todo lo que me gusta (leer, hacer crucigramas, tejer, cuidar mis plantas, escuchar música), pero siento un poco de culpa porque lo hago sola. Voy a algunas reuniones, pero no con muchas ganas, sino por obligación. Mi duda: ¿es normal que me guste tanto estar en mi casa? ¡Disfruto tanto estando en ella! Clara Hecimovic


Me interesa lo que pueda decirnos del sentido de la vida para la gente que hoy en día tiene 60 años o más, ya que se habla de que son más jóvenes que antes. Silvia Adela Kohan


"¿Quién no preferiría permanecer joven?”, se pregunta el filósofo francés André Comte-Sponville (autor de La felicidad desesperadamente y El pequeño tratado de las grandes virtudes). “Hay vejeces hermosas –continúa–, ¿pero quién puede asegurar que la suya lo será?” Si la pregunta apunta a nuestra vida física, a nuestro devenir orgánico, por cierto no hay garantías. Pero el propio Comte-Sponville señala que, entre lo que más teme de la vejez, está “el encogimiento del espíritu y del corazón”. Este ocurre cuando la vida personal no es una construcción consciente, responsable y cotidiana. La vejez no está fuera de la vida: es uno de sus ciclos evolutivos, el último, y, como los anteriores (infancia, adolescencia, primera adultez), propone experiencias y vivencias nuevas, de las cuales no se puede decir nada sin haberlas atravesado. La vejez tampoco es una enfermedad aguda, sino una manera de consolidar lo vivido, y como tal la vamos construyendo a lo largo de los años; no nos despertamos viejos, nos “hacemos” viejos, como hacemos nuestra vida. Y ésta es algo más que la suma de experiencias. Es, sobre todo, lo que hacemos con las experiencias por las que vamos atravesando. La palabra “hacer” tiene aquí un significado preciso: habla de elecciones, de decisiones, de rumbos elegidos. Vale entonces esta consigna: “Dime qué vínculos has construido, dime cómo has honrado a los demás y a tus afectos, dime qué prioridad les diste a tus deseos profundos, dime cómo desarrollaste tus recursos espirituales, intelectuales y emocionales, qué sembraste en cada orden de la vida, cómo te dedicaste a mejorar el mundo que habitaste, aun en tu pequeño espacio, y te diré qué vejez te procuraste”. Disfrutar de la propia casa y de las propias elecciones y hábitos es disfrutar de la vida elegida. No hay pecado en ello. José Paracil que tiene 70 años y preside Eurosenior, un movimiento mundial que pretende poner a los retirados a trabajar su experiencia y su talento para un mundo mejor, dice: “El modelo actual, consumista, genera gente pasiva. Hasta el tiempo se ha convertido en artículo de consumo. Es triste comprobar que la gente se da cuenta de que ha perdido el tiempo cuando se jubila”. De eso pueden dar fe las lectoras Norma, Clara y Silvia. Y acaso no sean las únicas. Retirarse de ciertas actividades no es retirarse de la vida, pues ésta tiene siempre preguntas abiertas.

2 comentarios:

Laura dijo...

Vicente!!!!!
Envidiable el lugar...esas cestas y cajones esperando ser llenados...hermosa foto!!!! Para mostrarla mucho mucho y contagien de energía y gusto por las actividades a nuestros viejis...también en mi casa hoy salió el tema de las actividades de nuestros "viejos"!!!!

Un beso,
saludos a Don Vicente!!!! Un gusto haberlo conocido!!!!

aizen marina dijo...

Qué preciosos colores tienen tus fotos Del!!!
Me dan una paz y una dulzura increíbles!
También me gustó todo lo que dice con respecto a pensar en nuestros actos y actitudes en la vida... algo así como aprender a compartir y ser feliz con otros, para otros.. por todos.
Hermoso.
Gracias por alegrarme el día con tus colores fresquitos y tiernos!
besos variopintos,
mari.