Lisa AlisaDos de mis preferidas...
Voy hacia ti como una rosa viva
deshojada en distancias y en esperas...
No lo sabes aún. Y no aceleras
el encuentro en la hora decisiva.
Voy hacia ti con precisión altiva y antes
que yo -oscuras mensajeras del porvenir-
las grises hilanderas
van tejiendo la trama fugitiva.
Estás en mí. Y no eres el culpable:
algo de tu presencia indescifrable
me dilata en las venas el latido
y se estira en mi piel con grave alarde.
Mis pájaros se alargan en la tarde
y todo es tan perfecto, que ya ha sido.
Julia Prilutzky Farny
DE MI CIUDAD A TU CIUDAD
En la otra margen del Río,
estás...
Rozando las cabezuelas
estelares
mi pensamiento,
baba de luna,
de mí a ti,
teje su tela.
Tela invisible
que entolda
mi ciudad y tu ciudad
y da sombra
a las cúpulas...
Sombra que podría
abrir las piedras
¡en hongos de amor!
De mi corazón a tu corazón!
larga y ancha,
la criba, va...
Ato las puntas de sus redes
a las puntas de tus cabellos;
atrapo el ovillo
de tus pies;
ando en tus ojos:
mar negro...
Desciendo aún:
toco el coral de tus venas.
Ahora reposo
y me afirmo.
He aquí que el Río,
araña ponzoñosa ahora,
araña
de agua,
levanta sus patas terrosas
para romperla.
Como escarabajos
los buques
se cuelgan de sus hilos,
se balancean;
¡van a destruirla!
De mi corazón a tu corazón
la tela invisible
ondea intacta...
La luna le hunde su cabezuela:
bosteza...
En la otra margen del Río,
estás...
Rozando las cabezuelas
estelares
mi pensamiento,
baba de luna,
de mí a ti,
teje su tela.
Tela invisible
que entolda
mi ciudad y tu ciudad
y da sombra
a las cúpulas...
Sombra que podría
abrir las piedras
¡en hongos de amor!
De mi corazón a tu corazón!
larga y ancha,
la criba, va...
Ato las puntas de sus redes
a las puntas de tus cabellos;
atrapo el ovillo
de tus pies;
ando en tus ojos:
mar negro...
Desciendo aún:
toco el coral de tus venas.
Ahora reposo
y me afirmo.
He aquí que el Río,
araña ponzoñosa ahora,
araña
de agua,
levanta sus patas terrosas
para romperla.
Como escarabajos
los buques
se cuelgan de sus hilos,
se balancean;
¡van a destruirla!
De mi corazón a tu corazón
la tela invisible
ondea intacta...
La luna le hunde su cabezuela:
bosteza...
Alfonsina Storni
