
El paquete viajero dió vueltas, se hizo esperar, tuve que ir a buscarlo al correo, como si fuese un familiar muy querido al que uno espera con emoción en el aeropuerto (les conté ya que vivo muy cerca del aeropuerto Ezeiza?). Tal vez por eso esta metáfora...:)
Cuando lo ví supe de inmediato (y no es que sea vidente) por qué no lo dejaron por debajo de la puerta: era enorme!!! Y hacía crunch, crunch, como una gran bolsa de pochoclos calentitos, creo que hasta despedía un dulce aroma...
...es que mi amiga Laura, desde su blog La Pochoclera, me había preparado una sorpresa para la que no estaba preparada. Cuando miro todo lo que me envió siento que tengo un tesoro, y sé que más grande aún es el tesoro de su amistad. Cuando tuve en mis manos su talla, la primera, su Criollita, Dios sabe la emoción que sentí. Sé lo que es regalar algo hecho con las propias manos, pero la sensación de recibirlo es incomparable. Sé de las horas de trabajo que le dedicó, sé también que un poco de uno queda en nuestras obras, así que tengo a Lau tomando mates conmigo de ahora en adelante...
Gracias Lau por tantos "mimos", como vos decís. Te decía en un mensaje que cuando llegaste me sentía "sola". Y no hablaba de una falta de compañía. Me sentía sola en la intención de DAR. Creo que el mundo corre muy rápido, y muchas personas no están acostumbradas a recibir afecto, o "mimos", o lo que sea, y siempre ven una segunda intención en el gesto, la desconfianza aleja a las personas...es comprensible. Cuando empecé a recorrer blogs empecé a reconciliarme con mi forma de ver la vida, porque encontré personas maravillosas compartiendo lo que son y lo que saben, y me identifiqué en esas ganas de DAR. Creo que ese es el mayor tesoro, porque es inagotable, y cuanto más dás, más crece. Gracias Laura, te envío un abrazo enorme!!!
P.D.: Para que sepas, siempre entro en tu blog a releer aquellos posts que me emocionaron, que movieron algo en mí, y si tengo tiempo, lo miro de inicio a fin!!!