Desde muy chica aprehendí (bien dicho, de aprehender: incorporar y asimilar la información, para que sea conocimiento) la diferencia entre instrucción y educación. Habiendo cursado la escuela secundaria con orientación docente (Bachiller Pedagógico), entre otras materias como filosofía, psicología y lógica, cursábamos "Fundamentos de la educación". Teníamos 15 o 16 años y hablábamos de los "tiempos" del aprehendizaje. En ese momento no lo sabía, pero hoy puedo decir que todo lo que escuchábamos a medias en clase (lo poco que puede llegar a captar un adolescente en medio de la batalla hormonal:) me sirvió cuando fuí madre. Por qué? Principalmente porque tener hijos no es otra cosa que ser responsable de su educación, y esto implica hacer posible su acceso a la instrucción.La educación (...)"se produce de manera informal, pero consciente, en la familia y en la sociedad; a la vez que ya más formalizada, se imparte en las instituciones pedagógicas" (...), la instrucción en cambio (...)" es un proceso ya formalizado que transmite en un primer nivel los conocimientos generales (leer, escribir, hablar con propiedad, así como los rudimentos de las ciencias) imprescindibles para desenvolverse en la sociedad y, en un segundo o tercer nivel, los conocimientos específicos para practicar un oficio o profesión."(...)
Cuando llegué a la universidad no fue un choque para mí encontrarme con muchos jóvenes muy instruidos y poco educados. Porque la educación (a diferencia de la instrucción) no se encuentra la primera vez que abrimos un libro, sino en el primer gesto de los padres hacia los hijos. Es así como resulta tan común encontrarse con personas muy instruidas y conocedoras de su profesión, que no tienen el mínimo rastro de una buena educación (esto implica no saber de nada que no tenga que ver con su oficio). Es demasiado común ver la falta de respeto, la indiferencia, la arrogancia. Y ahí es donde cae la hilacha:)
Por eso, cuando me encuentro por la vida con personas muy instruidas y muy bien educadas, siento un verdadero placer, porque sé que sin lugar a dudas voy a salir enriquecida de la experiencia. Un ser humano instruido y educado es intrínsecamente un maestro.
Para vos Jaime.






















